Si cada caso se decide a mano, el flujo se vuelve lento e inconsistente.
- El equipo duda qué priorizar y qué puede esperar.
- El reparto depende de una persona que conoce el proceso.
- El mismo caso se trata distinto según quién lo vea.
Convertimos criterios de negocio en decisiones automáticas para que el equipo no tenga que interpretar cada caso desde cero.
Revisamos tu flujo actual, detectamos el punto exacto donde aporta más valor y definimos una implantación clara.